...Y seguramente Cerati no se refería a Ciudad de México cuando hizo la canción... México (como le llaman a secas a la Ciudad de México), con unos 23 millones de habitantes, más unos cuantos de población flotante es la que considero la Ciudad de la furia. Una ciudad con características vehementes; en que la información diaria es gigantesca; en la cual la policia fuma y bebe refrescos mientras dirige el tránsito; que está reinada por automóviles distribuidos en grandes articulaciones como lo son Periférico, entre otras; en que los semáforos, Señales "Pare" y "Ceda el Paso" pasan a ser meros adornos; en la cual optaron por no avisar los topes para que los conductores reduzcan su velocidad; en la cual conviven magnates con vagabundos. Es una ciudad de contrastes, en donde todo es posible y a su vez ofrece una inmensidad de cosas a las que quizás no estaba acostumbrado. Una especie de Springfield (Simpsons), aunque de verdad. La libertad, o libertinaje mejor dicho es posible bajo el precio que se acuerde con los polis... "el que no transa, no avanza" -asi de simple. Y es más, los invito a buscar esta palabra "transa" en el diccionario de la real academia de la lengua española, alguna relación tiene con lo que les estoy contando. Si bien hay que estar muy arraigado a principios de buenas costumbres y decencia, es de todas formas tentadora la oferta que hace esta gran ciudad. Si quieres estar de fiesta, lo puedes hacer de lunes a lunes, sin problemas y sin miedo a encontrarse solo enfiestado, siempre hay alguien que va a estar en lo mismo... y está la opción de ir a lugares fresas (high class), lugares normales y la opción de ingresar a la elite de los nacos (no high class), irónicamente hablando. Cada lugar tiene distintos costos, distintas ofertas, distinta gente y por ende bellezas distintas. Las raices están muy presentes en la imagen de las personas y es algo normal... por lo mismo estos inteligentes personajes crearon el vocablo "güero(a)" para referirse a una persona con características medianamente caucásicas, o arias. En general las personas son muy simpáticas, te atienden y asisten de excelente forma y cada uno funciona a su tiempo. Imaginemos que acabo de almorzar y quedé más que satisfecho... entonces opto por ir a la casa a dormir una siesta, que durará hasta el día siguiente, y no habrá problemas.
Siguiendo con la comida, es particularmente sabrosa y muy variada. Desde unos taquitos después de la fiesta hasta fastuosas comidas... todo logra ser sabroso. Lo picante es una cosa de tiempo acostumbrarse, una inmensa variedad y con distintos usos. Mintiera que solo la comida lleva picante... o solo lo salado... ya que cualquier cosa, hasta la comida del perro, puede tener picante.
Las distancias, la densidad y por ende los atochamientos son groseros, al grado de tener vendedores ambulantes que no necesitan ni de un semáforo, ni un peaje para poder estar vendiendo durante horas.
Es una ciudad que no para, que funciona día y noche, que alberga a un cuarto de centenar de millones de personas, en que la seguridad es un tema de todos los días, pero solo de conversación, debido a que todo sigue igual, en que hay un sistema de alcantarillado que si llegase a colapsar lograría inundar la Ciudad, en donde vive uno de los top 10 magnates a nivel mundial (C.S.), en que el Centro Histórico está cimentado sobre una laguna, en donde se irgue el edificio más alto de latinoamérica, en donde en las noches se siente el aroma del alcantarillado, en donde tomar un taxi es una ruleta rusa, en donde vivo ahora... y la ciudad funciona, existe y tiene vida propia... y agradecido estoy de la acogida.